Para comprender qué es una Constelación Familiar, nos
hemos de situar más allá de la razón evidente y conocida que es la materia
física y trasladarnos al campo energético que nos conforma y que representa el
plano a partir del cual la materia se ordena.
Ese plano es información y ésta nos es dada a partir de
los genes que nuestros padres nos aportan en el momento de la concepción. Si
entendemos que ellos tomaron la vida de sus padres, y estos de los suyos, etc..
y que en esos genes está la información de todo lo que ellos son a todos los
niveles, físico, emocional y mental, podremos comprender que esa información nos
condiciona tanto en la forma física como en el comportamiento inconsciente.
Cuando un ancestro no resolvió un asunto emocional grave,
eso irremediablemente pasa a través de la información genética, e
inevitablemente algún otro miembro de la familia intentará compensar la
información para restablecer el orden. Y eso ocurre de forma inconsciente porque
somos tomados por la energía del campo que nos conforma, que al mismo tiempo
forma parte de un campo mayor o red relacional que nos vincula a nuestro circulo
familiar, a esa red la denominamos “alma familiar”. A esa conciencia pertenecen
hijos, padres, abuelos, cónyuges, incluso relaciones amorosas no resueltas,
hijos nacidos fuera del matrimonio, etc. si alguno de estos sufrió o causó una
injusticia, surge la necesidad irresistible de compensación.
El objetivo de la constelación es descubrir esa suerte de
eventos que están en desarmonía y restablecer la conciencia del grupo familiar
hacia los órdenes del Amor.
Tales implicaciones pueden manifestarse, en la persona
afectada, a través de trastornos psíquicos o enfermedades físicas, pero también,
en la dificultad de encontrar o mantener una pareja, o expresar los sentimientos
también con los hijos, en comportamientos conflictivos o en la incapacidad de
desarrollar una actividad profesional satisfactoria etc.
La
terapia se desarrolla en el seno de un grupo. Los miembros del mismo se sitúan formando un círculo.
El interesado informa al facilitador de los antecedentes
familiares ¿separaciones, muertes tempranas o traumáticas, abortos, suicidios,
exclusiones familiares, desheredados, hijos nacidos fuera del matrimonio…? etc.
A continuación el interesado elige de entre el público
asistente a aquellos que van a representar a los distintos miembros de su
familia y los sitúa en el centro del círculo. A partir de ese momento, las
personas elegidas que representan a los familiares (mientras están en la
Constelación) empiezan a actuar desde la percepción de las emociones que
causaron el desequilibrio familiar. La Constelación se va desarrollando en
silencio y dejándose llevar por un movimiento lento que ayuda a los asistentes a
percibir el campo que se expresa por el solo hecho de convocarlo y poner
atención.
De esta forma se pueden deducir las implicaciones y el
desequilibrio que ha tenido lugar entre los distintos miembros de la familia.
Así el facilitador puede acompañar la dinámica hasta que poco a poco los
representantes van encontrando el justo lugar en el espacio que los ayuda a
sentirse cómodos y en armonía con los demás miembros de la familia. Para ello se
pueden utilizar algunas frases terapéuticas.
Viviendo
este proceso de transformación a través de la Constelación
Familiar, e
interiorizando la nueva imagen, la persona encuentra el camino hacia la
reconciliación con el propio destino, a la aceptación de su lugar dentro del
sistema, y a la expresión de un amor auténtico y consciente hacia todos los
miembros de la familia y en consecuencia hacia la sociedad.
Beneficia a quien solicita la terapia, a su familia y
también a los que participan en el grupo como representantes de la misma dentro
de la terapia. (Por ello es tan importante que podáis asistir y
colaborar).